El lamentable retorno de la macro


(Columna diario La Tercera, 20 de octubre de 2007)

Por: Patricio Arrau P.



Chile ha logrado un tremendo activo intangible, un capital institucional de enorme trascendencia. Por años los llamados equilibrios macroeconómicos fueron el centro del debate económico. Con la sola excepción de un aspecto que hoy cojea pero que no amenaza en absoluto nuestra sólida macroeconomía, las políticas macroeconómicas chilenas son admiradas y copiadas en muchos otros países en desarrollo. Aunque esto parece una majadería repetirlo, no es inócuo recordarlo en momentos en que la preocupación por la macroeconomía parece nuevamente dominar el debate público. Ello es lamentable pues nos desvía el foco de las verdaderas debilidades que es necesario enfrentar. Vamos por parte. El enfoque macroeconómico para mantener la inflación bajo control es el primer pilar de nuestra macro hoy. Con una política de anclaje de expectativas en torno al 3% anual, un Banco Central autónomo, es decir con un Consejo generado por una combinación del poder Ejecutivo y Legislativo, pero libre de ambos para tomar sus decisiones, y un objetivo centrado principalmente en el control de la inflación, nuestra institucionalidad monetaria se encuentra entre las mejores del mundo. Los logros están a la vista. El Banco Central de Chile ha realizado una formidable labor para reducir y mantener la inflación en torno a la meta y mantiene las expectativas de mediano plazo firmemente ancladas. El segundo pilar es el nuevo enfoque de cuentas estructurales fiscales, que permiten definir y planificar la política fiscal sin sobresaltos. Ambos pilares han reducido significativamente las oscilaciones de la economía nacional en respuesta a los ciclos externos, tanto de la economía global como de los precios de nuestros principales productos de exportación.

Con esa claridad y convicción, el debate económico nacional había logrado safarse de la obsesión por la macroeconomía de antaño y había sido posible focalizar la discusión en torno a los ajustes microeconómicos que el país necesita: modernización del Estado, calidad en la educación, reformas al mercado de capitales, inserción internacional en el comercio de los servicios, flexibilidad laboral, innovación, capital de riesgo, protección social a los más vulnerables, ampliación de la cobertura de salud, etc. La economía global sigue creciendo y los nubarrones de la crisis de las hipotecas subprime no han sido capaces de detener el enorme impulso global que está basado en la más sorprendente y veloz revolución tecnológica que haya visto la humanidad y en la atrevida inserción al mundo del comercio mundial que viene desde China. Las tecnologías de la información y el conocimiento proporcionan una cada vez mayor conectividad y ubicuidad, multiplicando los factores de productividad y eslabonamientos productivos en variadas actividades económicas. Ello junto a la entrada de gigantescas masas de trabajadores y consumidores del mundo asiático aseguran una economía global en fuerte crecimiento.

Precisamente debido a esta expansión global, los precios de muchos productos alimenticios, que se producen bajo condiciones de oferta relativamente rígidas se han incrementado considerablemente. Lo mismo ha ocurrido con los insumos básicos de la producción de la energía. Ello ha redundado en una inflación medida que ha escapado los niveles que se esperaban hace tan sólo unos meses, que en realidad no es inflación sino que la manifestación de un cambio en precios relativos, y que ha despertado una inusual alarma respecto a la tendencia inflacionaria en Chile. La tendencia inflacionaria en Chile sigue siendo 3% anual precisamente porque tenemos una muy sólida institucionalidad monetaria y fiscal. Si bien es cierto que efectos de segunda vuelta en salarios y otros precios nominales pueden extender en algunos meses la vuelta de la inflación medida al 3% anual, la meta del 3% está fuera de peligro. El grave costo de esta vuelta al debate macro es que se desfocaliza la discusión sobre la microeconomía y sobre el único aspecto de política macroeconómica en el cual estamos cojeando: la política cambiaria. Pero ese es tema de otra columna.



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