Ensayando la intervención cambiaria


(Columna diario La Tercera, 18 de marzo de 2008)

Por: Patricio Arrau P.



Excelente la forma, muy buena la cantidad, confuso el discurso de apoyo. La forma de intervención está perfecta. Muy buena la cantidad de US$ 8.000 millones en licitaciones diarias de US$ 50 millones para el primer calendario mensual. Para muchos observadores, acostumbrados a la lógica del trading, esta forma preanunciada de licitaciones es difícil de entender. Si el Banco Central saliera con esporádicas licitaciones o compras por encargo a terceros, quizá podría sorprender y lograr precios menores antes de que suba. Con el anuncio el jueves antepasado de que saldría con la primera licitación el lunes siguiente, en teoría se perdió los $15 que subió el viernes. Además, al eliminar el factor sorpresa, dicen otros, no “ensucia” suficiente el mercado y el efecto en precios podría ser menor. No comparto la lógica del trading pues si de ganarle al mercado se tratara el Banco Central terminaría distorsionando severamente los mercados financieros. Esa no es la función objetivo del instituto emisor. Más bien está para velar por mercados financieros sólidos institucionalmente y lo más transparente posibles. Además, evitó estar haciendo gallitos todos los días con el mercado, que puede generar una dinámica especulativa en contra de su esfuerzo. Esta forma de hacerlo es la más consistente con el sistema de tipo de cambio flexible y dejar al mercado que fije al final el precio. Si pensamos que diariamente se transan en el mercado spot unos US$ 2.900 millones, entonces es sorprendente que los US$ 50 millones que saca el Central cada día haya logrado subir el precio desde 435 a 457 en los 4 primeros días. Solo un 1,7% de las transacciones del mercado diario y el precio sube 5,1%. Un impacto importante.

El mayor valor de la medida es que al fin estamos ensayando en un escenario más pragmático. No era posible despejar las dudas en una discusión teórica y academicista. No se dirige una empresa, un país o una institución como el Banco Central resolviendo en el pizarrón los problemas, con puras disquisiciones teóricas. No se trata de revivir la controversia entre cartesianos y empiricistas y menos proponer una síntesis kantiana. Se trata simplemente de que muchas veces no podemos aprehender lo suficiente sin ensayar. En mi opinión el precio del peso responde al exceso de liquidez en dólares y falta de liquidez en pesos para mantener la riqueza o sustentar las transacciones, los que, en ausencia de otras señales de anclas para el sistema financiero, hace que el precio cae para equilibrar los deseos de mantener dólares y pesos en los portafolios. Los deseos o demandas de estas monedas, por su parte, dependen críticamente de la formación de expectativas del sistema financiero respecto a cual será el precio en el futuro. En un escenario como el de hoy, sin guía de parte de las autoridades, el precio sobrereacciona. El mayor poder de la intervención, por tanto, se encuentra en que por primera vez la autoridad económica entrega una guía de verdad y dice el precio está muy bajo para la economía chilena.

Por este último punto es que el discurso de apoyo es confuso. Esto de prepararse para la crisis que viene no me cuadra. ¿Acaso estamos comprando US$ 8.000 millones para cuando el tipo de cambio llegue a 700 pesos y salgamos a vender?. Definitivamente confuso. Debemos ser claros y decir que estamos comprando divisas porque el peso esta muy alto y eso perjudica a la economía chilena. Porque sectores rentables de mediano plazo, en los cuales tenemos ventajas competitivas de exportación por ejemplo por nuestro clima mediterráneo, no pueden sobrevivir con ese valor del peso. Porque el sistema financiero está formándose mal sus expectativas de mediano plazo y eso es malo para la economía chilena. Porque cuando las autoridades digan “sobrereacción” mejor es creerles. Porque no corresponde mirar el tipo de cambio promedio de la economía, que incluye sectores de exportación como el cobre y otros que distorsionan ese valor, sino que corresponde mirar el tipo de cambio de los sectores que en el margen son rentables en el mediano plazo, pero que a este precio no vuelan. El Banco Central está en deuda para entregar más y mejor información desagregada del tipo de cambio, de modo que el mercado pueda formar mejor sus expectativas. Finalmente faltan medidas complementarias de Hacienda. Puesto que esto no puede fallar, se requiere transparentar las operaciones cambiarias del Fisco y eventualmente solicitar autorización de endeudamiento adicional en UF para comprar divisas. La unión hace la fuerza.



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