Astilleros Marco


(Columna diario La Estrella de Iquique, 19-11-99)

Por: Patricio Arrau P.



Se ha suscitado un conflicto innecesario entre Astilleros Marco y la Empresa Portuaria de Iquique. Innecesario puesto que aunque pudo haber sido muy grave, en realidad es un conflicto ficticio. Hace más de un año, cuando se creó la nueva Empresa Portuaria de Iquique, el nuevo Directorio debió definir planes de expansión para atraer inversiones privadas al puerto.

El problema básico del puerto era buscar la manera de expandir las áreas de respaldo para la creciente carga proyectada para el futuro. Pocas alternativas estaban disponible, una de las cuales era el posible relleno de la llamada poza del muelle CORFO, donde actualmente Astilleros Marco tiene su varadero.

Al definir las bases de licitación, el Directorio del puerto consideró entregar al concesionario una opción de relleno de dicha poza. Sin embargo, la nueva administración no se quedó allí. Se persistió en el ambicioso proyecto de adicionar a los terrenos del puerto el espacio que hoy ocupa el Destacamento Lynch de la Armada de Chile.

Gracias a la comprensión y disposición de la Armada, logramos un acuerdo con dicho propósito, que tiene una enorme trascendencia para el puerto y para Marco. De no haber conseguido dicho acuerdo, la cuidad de Iquique no habría tenido más remedio que elegir entre la expansión de su puerto y la existencia de Astilleros Marco. Dramática decisión sin duda.

Afortunadamente ello no fue necesario. El acuerdo con la Armada nos permitió excluir de las bases de licitación la opción de relleno de la poza. El desarrollo futuro de Marco y del puerto son compatibles. Ambos deben crecer, ambos deben invertir para adaptarse al nuevo entorno y deben aprender a convivir.

Hace treinta o cuarenta años atrás, muchos empresarios malgastaban sus energías en un incesante lobby y paseo por lo pasillos gubernamentales para obtener privilegios; no se dedicaban a generar riqueza sino que a obtener rentas e influencias en el Estado.

Asimismo el Estado avalaba esta relación indebida, principalmente porque desconfiaba del sector privado. Mucho ha cambiado Chile en el último cuarto de siglo. El Estado busca una relación transparente con los privados y hoy abundan empresarios pujantes en Chile e Iquique, que buscan señales y reglas claras de parte del Estado para invertir, arriesgar sus capitales y generar riqueza y empleo.

El mejor ejemplo del cambio de mentalidad en el Estado es el propio proceso de concesión portuaria, donde el Estado está haciendo un acto de confianza en los empresarios privados para administrar un sector que era estatal por definición.

La estrategia de Marco es errada porque no se compadece con el Chile de fin del milenio, no asume su responsabilidad como empresa privada ante sus trabajadores, no busca proyectos de inversión de su varadero que le permitan crecer y dar empleo en el largo plazo; sino más bien se dedica a un incesante paseo por los pasillos gubernamentales, realiza una presión indebida al Gobierno en momentos de elecciones, alarma a sus trabajadores con planteamientos que faltan a la verdad, busca personalizar un conflicto ficticio para obtener privilegios de parte del Estado que no corresponden al Chile de hoy. Nada en el proceso de licitación portuaria vulnera los derechos de Marco. El tema de la poza deberá discutirse después, cuando el crecimiento de la carga requiera nuevas áreas de respaldo.




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