La economía sigue acusando recibo


(Columna de opinión Pulso, 5 de agosto de 2015)

Por: Patricio Arrau P.
Ph. D. Economía, U. de Pennsylvania



Confieso que no esperaba ver el tipo de cambio en $ 680, ni una economía tan floja y la confianza por los suelos a dos meses y medio de lo que considero fue un severo golpe de timón de la presidenta Bachelet el 11 de mayo recién pasado. El cambio del equipo político completo y del ministro Hacienda no ha tenido precedentes en los 25 años de democracia. Representa a mi modo de ver un muy significativo y profundo giro que evidentemente aún no es internalizado por los agentes económicos. Con algo de rubor debo reconocer que esperaba que los agentes económicos acusaran recibo de esta potente señal con mayor rapidez. En cambio, es la economía la que sigue acusando recibo del fuerte enfrentamiento y desencuentro que caracterizó los primeros 14 meses del gobierno, del diálogo de sordos que se produjo cuando el anterior equipo político y económico interpretó que el triunfo en las urnas era un cheque en blanco para realizar las reformas genéricas que a nivel de ideas fuerza muchos podemos compartir, en la forma y del modo que les pareciera. Quedó claro que no era así. Que la mayoría en las urnas no es lo mismo que la mayoría en el debate deliberativo. Que las ideas fuerza de un programa pueden cristalizarse en forma adecuada o inadecuada. Que la gente vota por confianzas primarias y no por la letra de un programa generalista. También está quedando claro ahora que recuperar las confianzas es más difícil de lo que podía pensarse. Los ministros Burgos y Valdés han estado haciendo las cosas bien, cambiando el mensaje, el tono, y buscando los acuerdos mínimos al interior de la coalición de gobierno para revertir el estado de cosas en que nos encontramos, de gran impacto en la economía. Ese mismo impacto, que se negaba desde el principio por el anterior equipo, está siendo más difícil de revertir. ¿Por qué ocurre esta situación?. Hay distintos aspectos. En primer lugar no me inscribo entre quienes atribuyen este rezago a la economía internacional. El menor precio del cobre puede explicar solo una fracción del incremento del precio actual del dólar, el resto es doméstico. La debilidad de Latinoamérica se contrasta con mejores perspectivas en algunos países de Europa y la firmeza de los EE.UU. Las señales desde China han debilitado el dólar, pero no se trata de una desaceleración significativa en lo más mínimo. El entorno externo no ha tan cambiado significativamente como para tener a la economía chilena creciendo a mitad de su velocidad tendencial, pegada en el 2% anual. De hecho la gran mayoría de los analistas ya está proyectando un crecimiento para el año fuera del rango meta que el mismo Banco Central definió en junio recién pasado, que era de 2,25% a 3,25%, y también por debajo del sinceramiento que el propio ministro de Hacienda hiciera hace tan solo unas semanas, cuando predijo un 2,5% para el año 2015. Aunque las proyecciones de crecimiento para junio se empinan por arriba de 2%, es evidente que la economía no está respondiendo aún a la fuerte señal de cambio de mayo recién pasado. Fundamentalmente es la debilidad de la inversión interna, acompañada con algo de debilitamiento en el gasto de los hogares lo que
explica que no estemos saliendo a una velocidad mayor. El primer factor mencionado es clave. El mundo empresarial, de quien depende la inversión privada, no se convence aún del cambio. Creo que algunos ingenuamente están esperando una especie de mea culpa política que nunca llegará. Así no funcionan las claves políticas. La presidenta Bachelet habló fuerte el 11 de mayo, categóricamente, pero pareciera que la dirigencia empresarial está esperando un imposible. Es evidente que el centro de gravedad del poder en la Nueva Mayoría se movió al centro de la coalición, desplazando el proyecto refundacional y rupturista que representaba su izquierda dura. Hoy se habla nuevamente de crecimiento y equilibrio fiscal como como condición necesaria. Hoy la voz oficial no reniega de la historia de la Concertación, bloque precursor de la nueva mayoría, y también se observa una democracia cristiana más empoderada, no la que se limitaba a los matices. Es cierto, es necesario moverse más rápido en el necesario refinamiento legal que requiere la reforma tributaria y no me cabe duda que será tema en los próximos meses. Se requiere cerrar con mayor nivel de acuerdo la reforma laboral, que definitivamente es la reforma del momento y el principal test que tiene nuevo equipo de gobierno. Al menos hay claridad de que los “conversatorios constitucionales” no serán acerca de un método populista de constituir una asamblea constituyente y será tema del próximo Congreso Nacional proponer una nueva constitución dentro de las tradiciones de las democracias liberales. Era necesario más tiempo para que se aúnen más voluntades en una nueva mirada de Chile del futuro, pero no me cabe duda que la corrección se encuentra en buenas manos.


Bajar archivo pdf





Gerens S.A.
Avenida Suecia 0142 oficinas 1201 y 1202 - Providencia, Santiago - CHILE
Tel.(+56 2) 2230 9600 - Fax(+56 2) 2230 9615
contactogerens@gerens.cl