Un balde de agua gélida


(Columna de opinión El Pulso, 7 de octubre de 2015)

Por: Patricio Arrau P.
Ph. D. Economía, U. de Pennsylvania



Cuando el ministro Valdés y el Ministro Burgos asumieron el 11 de mayo las economías venía de mal en peor. Los brotes verdes del primer semestre se habían marchitado y a poco andar, un mes y medio después de la entrada de la "dupla de la moderación", recibimos un balde de agua fría el enterarnos la primera semana de julio que el IMCEC de mayo había sido un magro 0,8% (posteriormente revisado al alza en entregas posteriores). Argumenté entonces que ese era el legado de la dupla anterior, que las cosas mejorarían con las nuevas señales. Escuchamos que se había guardado en un cajón "las llaves de la retroexcavadora", que al nuevo jefe de gabinete no le gustaba esa maquinaria pues "andaban para atrás", escuchamos que se volvía a hablar de crecimiento, de los logros de 25 años anteriores, se hablaba de "priorizar" y "ajustar" la velocidad de las reformas. Un nutrido y destacado número de economistas ligados a la nueva mayoría escribieron una influyente carta pidiendo incorporar en la reforma laboral el reemplazo interno en caso de huelgas, como la mayoría de los países de la OCDE. Un sorprendente ministro de Hacienda, técnico como siempre ha sido, pero con una gran habilidad política, parecía estar tomando el control de la agenda económica, reparando lo desprolijo que había sido su antecesor. Eran los signos de un cambio de timón y énfasis, aunque inmerso en una retórica confusa desde otros sectores del gobierno. Los números acompañaron. En junio y julio el IMACEC fue 2,6% y 2,5% respectivamente. Parecía quedar atrás el magro crecimiento de 1,9% del año 2014 y también la misma cifra del segundo trimestre de 2015. El tercer trimestre pintaba para un 2,5% y la gradual recuperación que esperaba el Banco Central parecía estarse realizando hace tan solo un mes. El eje del poder se movía hacia el sector moderado de la Nueva Mayoría y la hegemonía del sector refundacional, que tanto daño le ha hecho al país con sus políticas sin sustento técnico fundadas en la ideología de que los derechos sociales solo pueden garantizarse desde lo público parecía estar en retirada. Y llegó el IMACEC de agosto de un 1,1% que pone en seria duda ese optimista pronóstico, lleno de "wishful thinking", que confieso me embargó de un renovado entusiasmo. Mi propio mea culpa. Para empezar, descarto que sea el sector externo el que explica esta situación. Efectivamente el viento en contra no contribuye, pero no es posible atribuir a la desaceleración China que nuestra economía esté creciendo a un sexto o a un quinto de la economía China. Tampoco se entiende que Chile esté creciendo a un tercio del resto del mundo o de nuestros socios comerciales. Brasil y China por cierto impactan, pero con EE.UU. y Europa sólido, es inexplicable que Chile este donde está, aunque las proyecciones de todos los países estén bajando en el margen. Chile sigue muy por debajo de su posición natural en el ranking de crecimiento mundial, que siempre fue crecer más que el resto del mundo excepto en años de crisis mundial como 1999 o 2009. No va por ahí la explicación. Ella sigue estando aquí adentro. Esta cifra marca el fin del "Verano de San Juan" que tuvo el nuevo gabinete, y debe interpretarse como una severa señal de alerta acerca de que los objetivos de recuperación están en serio riesgo. El tercer trimestre será peor que el segundo; siempre las cosas pueden ser peor. El problema no está en la voluntad de los ministros Burgos y Valdés, cuya trayectoria y solidez está fuera de discusión, sino en que es evidente que la pugna interna no se resuelve y en lugar de golpe de timón se consolida una conducción híbrida y confusa que no puede sacarnos del lugar en que estamos. Se deterioran las expectativas nuevamente. La "huelga proporcional", al contrario del reemplazo interno pleno y simple, es una invitación al conflicto y judicialización y tiene alarmado y desilusionado al sector empresarial. La peor de todas las políticas públicas que he visto en mi vida profesional, esa que entrega gratuidad universal en educación superior, que por ahora es discriminatoria del 50% de los estudiantes vulnerables y que en el mediano plazo dilapida inmensos recursos públicos al regalar educación superior a quienes pueden pagarla, esa equivocada concepción no se detiene sino se implementa en una glosa presupuestaria. Aunque se valora el presupuesto de 4,4% en el crecimiento del gasto, ello no es suficiente. Mientras no se resuelva el camino entre dos mundos irreconciliables dentro de la Nueva Mayoría, la hibrida mezcla de pasos para adelante seguidos de pasos hacia atrás que mantiene las confianzas rotas, la economía seguirá acusando recibo y hablando por sí sola. Los datos económicos de agosto son un balde de agua gélida, no un número aislado. Un anuncio de que las cosas pueden seguir deteriorándose. Gobernar promediando dos extremos no sirve.


Bajar archivo pdf





Gerens S.A.
Avenida Suecia 0142 oficinas 1201 y 1202 - Providencia, Santiago - CHILE
Tel.(+56 2) 2230 9600 - Fax(+56 2) 2230 9615
contactogerens@gerens.cl