Desacelerando junto a Latino América


(Columna de opinión Pulso, 2 de diciembre de 2015)

Por: Patricio Arrau P.
Ph. D. Economía, U. de Pennsylvania



Se ha convertido en un espacio común ver en cada presentación oficial sobre economía chilena, que se exhibe el típico cuadro en que se muestra cómo han evolucionado las proyecciones de crecimiento para el 2015 y 2016, a medida que pasa el tiempo. A principios del año 2014, se proyectaba que el crecimiento de 2015 para Colombia era del orden de 4,5%, el de México se proyectaba cerca del 4%, el de Perú casi rozaba el 6% y el de Brasil superaba el 2%. Para Chile se estimaba un crecimiento del 2015 de cerca de 4,3%. “Todos los países de Latinoamérica se han desacelerado muy significativamente, incluido Chile”. Por cierto se dice que todos tienen un impacto en común, se trata del fin del ciclo de los precios muy altos de los commodities, asociado al fin de la muy alta expansión de China todos estos años. En efecto, Brasil está en recesión, para este y el próximo año, Colombia navegando en torno a 2,5 a 2,8%, para este año y el próximo, México en torno a 2,3% a 2,8% para los mismos años y Perú en torno a 2,3% este y el próximo año. Chile por su parte cerrará el año entre 2 y 2,2% y para el próximo nuestra estimación se encuentra entre 2% y 2,5%. “Y por supuesto Chile también se ha desacelerado”. No comparto esta mirada oficial y menos el “por supuesto”. Siempre las autoridades tienden a sobre enfatizar el impacto externo y a subestimar el impacto de las políticas internas. Érase una vez, entre el año 1986 y el año 2005 que Chile creció al doble que Latinoamérica, 6% nosotros y menos de 3% América Latina y el Caribe. Elegimos esa fecha puesto que es el año 2006-2007 cuando aparece este tremendo boom en el precio de los commodities. Claramente, entonces, se trató de las muy superiores políticas internas respecto a las de nuestros vecinos de la región lo que explica esa enorme diferencia. En ese tiempo no sufríamos el “contagio” que tanto se menciona hoy. En ese mismo período, el crecimiento de Chile también fue superior al del resto del mundo, es decir se trató de un período en que estuvimos desacoplados en promedio, aunque evidentemente crecíamos por debajo de China. Chile había abierto su economía al exterior, desarrollado instituciones fuertes y, desde el año 1990, ese dejaba atrás la dictadura y se fortaleció continuamente la institucionalidad económica y democrática. Poco importaba el precio del cobre, siempre por debajo de 1,60 dólares la libra, y buena parte de ese periodo por debajo de 1 dólar la libra.

Para reforzar aún más el punto, se destaca por ejemplo a Canadá también se ha desacelerado. Esto merece un comentario. Canadá no solo es exportador minero sino también es productor de petróleo y gas. Lo mismo Perú con el Gas y la minería y Colombia que depende de sus exportaciones de petróleo. Es decir, estos países recibieron un shock externo sin compensación en un producto de importación como es el caso de nuestro petróleo. En Brasil la crisis política asociada a malas políticas públicas y a la corrupción tiene a la presidenta de dicho país con un dígito de popularidad y a punto de ser cuestionada su continuidad. Cercano a un dígito está también la popularidad del presidente peruano, por lo que la incertidumbre interna de origen político también se encuentra jugando un rol en la desaceleración peruana.

No me parece muy persuasiva esta explicación para nuestra desaceleración. La simple correlación de la desaceleración de América Latina para explicar la desaceleración chilena es muy incompleta. El resto del mundo y nuestros socios comerciales siguen creciendo más de un punto arriba que nosotros, y como se mencionó, quizá Chile es el país más favorecido de los otros de la región con la fuerte caída del precio del petróleo. Nuestro producto tendencial está por encima del crecimiento de nuestros socios comerciales y nuestra economía sigue navegando en torno al 2%, el año pasado, este año y el próximo. Comparados con China, en los 20 años del año 1986 a 2005 China creció 9,7%, bastante menos del doble de Chile, mientras que hoy, aunque las cifras Chinas del 7% de crecimiento no son creíbles y se habla de un rango entre 5,5% y 6%, ello representa entre 2, 5 y 3 veces el crecimiento de Chile. Claramente no se encuentra en el exterior la magnitud de nuestra desaceleración. Si no fuera por las políticas domésticas que afectan seriamente el crecimiento y que han llevado a un quiebre en el consenso respecto a nuestra economía y nuestra política, el país estaría creciendo probablemente un punto y medio por ciento más arriba. Qué duda cabe, mejor miremos como estamos por casa.


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