¿Se terminó la inflación?


(Columna La Tercera, 24-11-03)

Por: Patricio Arrau P.



No sólo los agentes económicos en Chile sufren del mal, también los economistas nos hemos contagiado. Al parecer los acentuados ciclos de euforia y depresión que caracterizan a nuestros agentes económicos son un mal endémico que también se ha trasladado a las proyecciones económicas sobre la inflación para el próximo año, que en algunos casos alcanza estimaciones cercanas a la mitad de la meta oficial del Banco Central. Entre ellas, el propio instituto emisor ha rebajado su estimación para la inflación del año 2004 en un punto porcentual, lo que deja su proyección bajo el piso del rango meta.

Es cierto, sabemos que la inflación medida en doce meses a marzo de 2004 será muy baja, puesto que en enero y febrero pasado tuvimos cifras inusualmente altas. Pero la inflación medida en doce meses arrastra toda la historia de ese período y lo que importa para la política monetaria, para las tasas de interés real, para el tipo de cambio y los salarios reales es como la inflación se comportará en los futuros doce meses no en los pasados. En particular, el último año en materia de inflación entrega información muy sesgada para proyectar la inflación futura. Quizá por ello es que los “modelos predictivos” del instituto emisor están entregando este resultado tan bajo. No sería la primera vez que los modelos fallan y la realidad sorprende a quienes ejercemos en ocasiones la labor de “predecir el futuro”.

Dos enfoques distintos dividen a los economistas respecto de la inflación. En un lado, hay quienes creen que existen cambios estructurales muy sustantivos en la formación de precio y que la inflación baja llegó para quedarse. Incluso existirían temores de un proceso deflacionario por algún tiempo. En particular, los estrechos márgenes de comercio no se revertirían con la reactivación y existen un conjunto de productos que han bajado sus precios en forma permanente, como los computadores, línea blanca y artefactos de consumo masivo. Adicionalmente, las nuevas tecnologías estarían reduciendo los costos de las empresas, lo que reafirmaría este cambio estructural. El próximo paso de política sería rebajar el propio rango meta.

El problema de los argumentos anteriores es que no dicen relación con la inflación, sino con cambios importantes en el nivel de precios relativos que se traduce en cambios abruptos en la inflación medida en doce meses. En el otro grupo, en el cual me incluyo, se piensa que no hay suficiente evidencia para concluir que esas tendencias permanecerán el año 2004. Es preferible mantener por ahora un enfoque más clásico en que la deprimida demanda interna ha generado holguras inflacionarias transitorias en la parte baja del ciclo y que es probable que al afirmarse la reactivación se produzcan ajustes al alza de muchos de estos márgenes y productos. Además, existe un conjunto de productos del IPC, tales como salud, educación, servicios de utilidad pública como el agua y otros, que están pasando por ajustes de precios relativos al alza, lo que compensaría aquellos que tienen ajustes a la baja. La inflación medida en doce meses estaría llegando a su piso en marzo próximo, puesto que la inflación permanente, libre de los ajustes de nivel de precios relativos que han caracterizado este último año, estaría retomando una tendencia compatible con el centro de la banda meta.

Además, para proyectar la inflación hacia el año 2004 es necesario aislar el fuerte impacto que ha jugado la alta volatilidad del dólar en este año, que ha sido el principal componente de la dinámica de cambios de nivel de precios (inflación medida pero no tendencial) en el año 2003. En condiciones recesivas las fuertes devaluaciones del peso se han traducido en un bajo coeficiente de traspaso a precios y parte del ajuste de dichas devaluaciones ha sido precisamente posponer la reactivación de la demanda doméstica, reafirmando el proceso de baja presión inflacionaria. Asimismo, la fuerte y abrupta corrección cambiaria de los últimos meses se tradujo en un ajuste de nivel por una vez en los productos asociados al dólar, que mantienen la inflación medida en este bajo nivel récord.

Pero hoy el peso ha alcanzado un nivel concordante con la reactivación de la economía y no debemos esperar más ajustes abruptos. La economía mostrará claros signos de vitalidad en los próximos trimestres, para acelerarse desde 4% a 5% el próximo año. El estancamiento quedó atrás, así como quedó atrás el debilitado peso que nos ha acompañado en estos últimos 4 años. Ello se traducirá en una reactivación de la demanda interna importada lo que es imprescindible para que se afirme el consumo y la inversión doméstica. La inflación de tendencia se manifestará con más claridad en los próximos 12 meses por lo que la inflación del 2004 terminará más cerca de la meta de 3%.




Bajar archivo pdf





Gerens S.A.
Avenida Suecia 0142 oficinas 1201 y 1202 - Providencia, Santiago - CHILE
Tel.(+56 2) 2230 9600 - Fax(+56 2) 2230 9615
contactogerens@gerens.cl