La crisis del gas: ¿represalias?


(Columna diario La Tercera, 22/05/04)

Por: Patricio Arrau P.



"Que bronca, Argentina”. Nos habíamos creído de verdad el cuento de una sólida integración económica con Argentina. Ese sueño se suspende indefinidamente. Es una lástima puesto que los pueblos argentinos y chilenos hemos aprendido a respetarnos mutuamente. No es el pueblo argentino el poco confiable sino su desastrosa clase política. Han defraudado una y otra vez a los acreedores internacionales, pero es primera vez que nos defraudan a nosotros incumpliendo un protocolo internacional. Costará mucho volver a recuperar la confianza.

No corresponde acusar de imprevisión ni al gobierno chileno ni a las empresas privadas. Esto era imprevisible. Además, la decisión de integrarse con el gas argentino no sólo nos salvó en el período de nuestra fuerte sequía a fines de los noventa, sino que nos permitió aprovechar por varios años un muy bajo precio del gas natural y electricidad. Pero ese precio bajo ya no está a nuestro alcance y debemos resignarnos a su reversión.

¿Qué hacer?.Lo peor es rogar al gobierno argentino de que respete los acuerdos. Ese camino no tiene destino. Menos aún las amenazas de llevar el incumplimiento a los tribunales internacionales. ¿Corresponde una represalia económica?. Las represalias son un instrumento disuasivo de futuras eventuales carajadas como esta, pero para que ello sea efectivo se debe estar en una posición de afrontar un posible escalamiento. Me encantaría que Chile estuviera en una posición de responder con una represalia, pero no lo estamos. Hoy dependemos dramáticamente del gas argentino que nos puedan enviar y la imprevisible autoridad argentina bien puede escalar el conflicto cortando todo el suministro de gas.

No. La mejor respuesta es dar claras y categóricas señales de mediano y largo plazo de que en un futuro relativamente cercano, sí estaremos en condiciones de responder con una represalia ante un hecho similar, puesto que nunca más dependeremos de nuestro inestable vecino. Se deben dar claras señales de precios en la dirección de cambiar nuestra matriz energética y por cierto no tiene nada de malo que empresas privadas y públicas exploren la posibilidad de una planta de regasificación de gas natural licuado en nuestras costas. Evidentemente el negocio para las empresas eléctricas privadas sólo debe realizarse si hay ofertas de suministro de largo plazo de modo que igualen el costo marginal de producir con carbón u otro mix de muy baja probabilidad de corte, lo cual no se ve fácil. Por su parte ENAP tiene una administración de lujo que da garantías que aquí no se jugará con los recursos de los contribuyentes chilenos.Por otro lado, los chilenos que tienen gas natural residencial no pueden cocinar a carbón. Esa es la única solución de respaldo a todo evento que nos independiza completamente de nuestros vecinos en materia de gas natural y nos deja en la posición de fortaleza energética que nos merecemos. Quizá un precio algo mayor puede justificarse y ser aceptable por la nueva y poderosa señal de autonomía energética que viene con esa inversión

¿Qué nos falta entonces?. La señal de precios. En el tema del precio del petróleo el gobierno del presidente Lagos tomó la correcta decisión de terminar con el fondo de estabilización y cortar el despilfarro de recursos que implicaba. Esperemos que no se cambie esa decisión. En el tema del gas debemos hacer lo mismo. Traspasar al público el precio de escasez que corresponde. Esa es nuestra mejor respuesta a Argentina. Nosotros no engañamos a nuestra gente. No es fácil tomar esta medida, pues incluso puede requerir una reforma a la ley eléctrica dada la rigidez que tienen los precios nudo para ajustarse a un choque como este. Pero debemos hacerlo. Se requiere de un gran liderazgo político para ello .Afortunadamente en esa materia no tenemos escasez


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