El fair play Alvear-Bachelet


(Columna diario la Tercera, 28/01/05)

Por: Patricio Arrau P.



Quienes adherimos a la Concertación podemos estar orgullosos. Soledad Alvear se impuso en la junta democratacristiana y el bloque de gobierno tendrá candidata mujer a la presidencia de la República. Esta alianza política, quizá la más exitosa de nuestra historia, no pierde la capacidad de sorprender y de innovar. Después de dieciséis años, el país pareciera estar dispuesto a prolongar el mandato popular a la Concertación, enviando esta vez una presidenta a la Moneda. Pero para ello se requieren dos etapas previas. La interna concertacionista y la presidencial.

Ahora es el turno del pueblo de la Concertación para elegir a su abanderada. Soledad Alvear y Michelle Bachelet han acordado una competencia fraterna o fair play. Sin embargo no es claro que significa aquello. Para unos significa elegir lo más rápidamente posible a la candidata de la alianza gobiernista, sin exponer al bloque a una competencia interna real. Es natural que ese sea el deseo de quienes apoyan a Michelle Bachelet dado su mayor apoyo en la encuestas. Para otros, una competencia interna abierta, sin descalificaciones, pero con una confrontación de ideas y propuestas, de visiones y de equipos, es un requisito necesario en esta contienda. Soledad Alvear merece un tiempo razonable para debatir y exponer las bases de su propuesta al mundo de la Concertación. Las primarias abiertas en junio próximo se impondrán por su propio peso.

No es en el plano cultural o valórico donde es necesario este debate interno. Tampoco en las propuestas institucionales para mejorar la representación democrática. Esos serán los temas del debate que viene después de junio. La Concertación ha sido un bloque extraordinariamente cohesionado en su impulso para profundizar la democracia y en ampliar la tolerancia y la diversidad cultural. Sin embargo, no es posible decir lo mismo cuando se trata de debatir el modelo económico y lo que requiere el país para alcanzar el desarrollo. Tampoco está claro el tipo de políticas sociales para apoyar a los grupos más vulnerables. Es allí donde afloran las tensiones internas y las visiones contradictorias. Es en el plano económico donde la Concertación necesita un gran esfuerzo de síntesis y renovación. Arriesgarse a debatir de cara a la gente y resolver las controversias con el voto de junio será una lección de democracia interna y madurez política.

La noción de equilibrio y disciplina macroeconómica es un capital nacional que no está en peligro con ninguna candidatura. Al interior de la política fiscal, sin embargo, afloran algunas diferencias. El tamaño del superávit fiscal, de la carga tributaria y el uso de la deuda pública son elementos constitutivos de una nueva política fiscal, que consolide los logros y redefina los objetivos. Hay sectores de la Concertación que no ven otra alternativa que los impuestos para avanzar en la solución de los problemas sociales, desestimando el impacto en el crecimiento, inversión y empleo. Sin embargo, el estado chileno tiene una enorme riqueza en activos prescindibles que es necesario poner sobre la mesa para resolver los problemas de educación y salud. Es irresponsable seguir aferrados a dichos activos y avanzar a goteo en la solución de la crisis educacional. Liquidar esos activos e invertirlos en capital humano es la propuesta más integradora que dispone el país.

Un tema que la interna concertacionista no puede dejar de debatir es la conveniencia de una nueva legislación laboral. El país requiere una legislación laboral que permita una mayor flexibilidad en el contrato entre empleador y empleado para organizar el trabajo al interior de la empresa. Con la actual legislación se dificulta el trabajo de la mujer y la entrada de los jóvenes al mundo laboral. La eliminación de los estatutos especiales en la administración del Estado, en la salud pública y en educación pública son prerrequisitos para incrementar los recursos en dichos sectores. El mismo código laboral para todos los chilenos.

En el plano de las políticas sociales hay dos enfoques. Fortalecer las agencias centrales del Estado, entregando el poder de decisión a los burócratas, o bien descentralizar las decisiones, empoderando las organizaciones sociales y las personas. Se requiere confiar más en la capacidad de decisión de la gente y confiar menos en la benevolencia de los burócratas. En banca y fondos de pensiones, lo que la gente y las pymes necesitan es más y mejor competencia, eliminando así los carteles económicos que mantienen altas rentas y previenen la expansión de la bancarización hacia los más pequeños. En muchos casos es el exceso de regulación la que impide este proceso.

Una vez concluida esta etapa, se iniciará la etapa de convencer al país entero acerca del nuevo programa que emergerá del debate interno. En diciembre los adherentes de la Concertación votaremos orgullosos por la candidata vencedora del fair play. En la interna, sin embargo, mis preferencias están con Soledad Alvear.


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