Candidata única


(Columna diario La Tercera, 27-05-2005)

Por: Patricio Arrau P.



Luego de ese gran gesto de generosidad de Soledad Alvear, la Concertación tiene candidata única. Difícil que ello cambie en la junta de la Democracia Cristiana. El país no lo entendería y cualquier aventurero que osare desafiar ese sentido común caería presa de su propia ambición, puesto que sería severamente castigado por el electorado.

Al iniciarse la contienda interna del bloque gobiernista me asistía la convicción de que era muy necesario un debate abierto y profundo de las ideas que debían marcar el rumbo del cuarto gobierno de la Concertación. Ello no fue posible y por lo tanto la campaña de Michelle Bachelet enfrenta un muy complejo desafío: encontrar una síntesis coherente en aquellos temas en los cuales el bloque oficialista se encuentra fuertemente dividido. Ya no será posible convocar al pueblo concertacionista a dirimir en una primaria algunos de estos temas. Deberá ser la dirigencia política y los órganos activos de la campaña de la Concertación quienes resuelvan la oferta programática que se ofrecerá al país.

Lo repetimos una vez más, la Concertación ha sido un bloque extraordinariamente cohesionado en su impulso para profundizar la democracia y en ampliar la tolerancia y la diversidad cultural. La libertad política, de pensamiento y de credo es hoy un activo de todos los chilenos. Sin embargo, cuando se trata de definir y diseñar las políticas e instituciones económicas que nos permitan tocar el desarrollo y cerrar la brecha de desigualdad, dos visiones vienen enfrentándose desde el año 1997. Más centralismo estatal y redistribución de los ingresos a través de los impuestos y del gasto focalizado a los más necesitados versus más y mejores incentivos para que las instituciones económicas descentralizadas generen mayor riqueza y oportunidades de desarrollo para todos los chilenos.

Hasta ahora, de una u otra forma, la Concertación ha logrado conciliar ambas visiones. Unidos por el deseo común de consolidar la democracia en un principio y por el fuerte liderazgo del presidente Lagos en los últimos años, la alianza política de gobierno ha mantenido intacta su imagen de gobernabilidad y de proyecto país y ha sorteado con éxito la cuasi-hecatombe que asomó su cabeza con el oscuro sistema de compensaciones salariales a los funcionarios públicos. No es obvio que pueda seguir haciéndolo si la Concertación no se renueva y reinventa. Ya no sirve ser opositor a Pinochet. Esa identidad ya no puede hacer la tarea. Es honesto y valiente reconocerlo. Existe una creciente dificultad de entendimiento al interior de la Concertación de estas dos miradas del Chile económico del futuro. Allí radica el principal desafío de Michelle Bachelet. Los conflictos que han surgido al interior de los equipos económicos “liberales” y “estatistas” de su campaña son un aviso. No es posible conciliar un alza de impuestos con una rebaja de impuestos, un aumento de la flexibilidad laboral con la inamovilidad laboral, un incremento en la regulación financiera con una desregulación financiera, el énfasis en la microeconomía con el énfasis en la macroeconomía, etc. Un gran encuentro programático es necesario para definir un “plan estratégico económico” que permita a la Concertación tener una carta de navegación económica y aprovechar esta gran ventana de oportunidad que se presenta para elevar significativamente el nivel de vida de los chilenos en las próximas décadas.

La propuesta de ciertos sectores políticos de la Concertación para evadir este debate programático económico con el fin de no aflorar “divisiones” puede ser acertada para triunfar en diciembre, pero es una receta segura para hacer difícil la gobernabilidad económica desde marzo próximo en adelante y para garantizar un magro resultado económico del próximo gobierno. La campaña concertacionista debe tomar posiciones definitivas en algunos de los temas económicos que la dividen. La suma de contrarios con frecuencia suma cero. Confiar demasiado en la destreza política para administrar esa suma de contrarios puede ser una apuesta demasiado riesgosa.


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