El dólar una vez más


(Columna diario la Tercera, 21/04/06 )

Por: Patricio Arrau P.



El record alcanzado por el precio del cobre, sobre los 3 dólares la libra, debiera tener a todos los chilenos con gran júbilo. De fiesta. Sin embargo, tenemos sentimientos encontrados. El país se ve tremendamente beneficiado por esta situación, puesto que obtenemos grandes rentas de la venta de nuestro principal producto de exportación, y sin embargo, la preocupación que despierta el impacto de esta situación externa en el precio del dólar nos impide celebrar.

La situación se origina en el extraordinario momento histórico que enfrenta la economía global. Estamos siendo testigos de la emergencia de gigantes asiáticos dormidos que están buscando agresivamente un espacio en el intercambio comercial global. La incorporación de estas enormes economías, hasta hace muy poco tiempo autárquicas, genera enormes presiones sobre los flujos de bienes y servicios y sobre los flujos financieros globales. Parece que el precio del cobre se mantendrá en niveles sorprendentes por mucho más tiempo que el previsto hace tan solo algunos meses atrás.

¿Pero donde está el problema?. En lo personal me encantaría que el precio del cobre alcanzara 4 o 5 dólares la libra. El problema no está en el precio del cobre. El problema está en que esta nueva situación amerita un nuevo diagnóstico y una rápida respuesta de políticas públicas. Es decir, se requiere tomar medidas que incorporen este nuevo fenómeno del entorno externo, modificando los lineamientos de la política cambiaria y fiscal que hemos venido desarrollando en los últimos años. Vamos por orden, primero la política cambiaria.

Luego de muchas décadas de intervención cambiaria y una estricta regulación de los flujos de la divisa, en los noventa tuvimos una transición con banda cambiaria y gradual apertura y desregulación. Terminamos en la actual política de “flotación limpia” y mínimas regulaciones a los flujos de capital extranjero. No existe una política de reservas internacionales o de compra y venta de divisas del Banco Central. La idea es que el mercado opere libre de intervenciones discrecionales del Banco Central, que según la creencia oficial, perturba el sano equilibrio del mercado y tiene costos importantes sin beneficios evidentes. Cuando el Banco Central y el sector financiero se ponen ha hacer gallitos, dice nuestro credo cambiario, nadie gana. No comparto el credo. Yerra en un aspecto fundamental. La actual política de flotación cambiaria está agotada porque desconoce que el equilibrio cambiario del mercado no sólo responde a la demanda y oferta de divisas por motivo de importaciones y exportaciones de bienes y servicios, sino que también existe una demanda y oferta por motivo de las posiciones netas deseadas de activos financieros en los cuales se desea mantener el ahorro financiero. Si abundan divisas o activos financieros en moneda extranjera que el público no desea mantener en sus portafolios y escasean los instrumentos en UF que el público sí desea mantener en sus portafolios, entonces el precio del dólar cae y sube el precio de los instrumentos en UF (cae la tasa de interés de papeles largos). Por este motivo, el precio del dólar se encuentra muy por debajo del precio de equilibrio de largo plazo que se requiere para estimular inversiones en el sector transable. Por este camino vamos derechito a ser una economía rentista centrada en los commodities, por lo que no se entiende el esfuerzo realizado por décadas en Chile con la firma de acuerdos de libre comercio que redujeron severamente los aranceles en nuestros socios comerciales. Si el actual desalineamiento del tipo de cambio tiene su origen en la escasez relativa de instrumentos financieros en los cuales el sector privado desea mantener la riqueza financiera, una intervención que retira el exceso de divisas y coloca papeles en UF es una respuesta adecuada. Si el Banco Central compra dólares y coloca papeles en UF para esterilizar el impacto monetario, el precio del dólar subirá.

¿Y que hay por el lado fiscal?. Puesto que uno de los principales beneficiados con el windfall del precio del cobre es el Fisco, las decisiones de portafolio que éste tome respeto a que moneda utiliza para sus ahorros financieros determina fuertemente el equilibrio cambiario doméstico. El fisco no debe actuar como los privados, desprendiéndose de sus dólares como si fueran una papa caliente, sino que debe ahorrar esos recursos en el exterior o en el Banco Central, sin que pasen por el sistema financiero doméstico. De este modo libera al sector financiero de la necesidad de acomodar ese nuevo stock de divisas. Para financiarse, en aquella parte que suele hacer vendiendo dólares en el mercado, el Fisco puede también colocar papeles en UF. El famoso “fondo noruego a la chilena” no es más que colocar en el Banco Central los recursos obtenidos de origen extranjero y utilizar una mayor colocación de deuda doméstica para financiar esa mayor posición neta en moneda extranjera. ¿Es esto un subsidio a los exportadores?. Por ningún motivo. Es además un gran negocio de mediano plazo para los chilenos, puesto que nuestro Fisco ahorra dólares que subirán de precio, evitando venderlos barato, y se financia ese ahorro adicional en moneda extranjera con deuda en UF a bajas tasas de interés. Parece magia, pero cuando una mala definición de política es reemplazada por una mejor, normalmente existen ganancias insospechadas.



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