La carreta y los bueyes


(Columna Revista Capital, 11/08/2006)

Por: Patricio Arrau P.



La popular expresión que invita a no poner la carreta delante de los bueyes es perturbadoramente gráfica. En una primera versión, podemos imaginar unos bueyes colocados en posición contraria a la carreta, intentando empujarla, sin vista de la dirección en la cual se dirigen. Es altamente probable que en su intento de avanzar, tanto la carreta como los bueyes no puedan mantener el curso en forma recta y se desvíen a uno u otro lado hasta caer en la zanja del camino. La segunda versión es definitivamente bizarra. Los bueyes colocados en la posición normal mientras su dueño frente a ellos intenta enseñarles a caminar hacia atrás, de modo que la carreta vaya por delante. El más probable resultado sería que el conjunto no avanzaría en lo absoluto.

El ex Ministro de Hacienda Nicolás Eyzaguirre ha levantado el tema de la carga tributaria en el debate nacional. El discurso es políticamente muy atractivo. Los sectores más desposeídos de nuestro país tienen enormes necesidades de diverso tipo y poco a poco el país va dejando atrás la timidez para bosquejar un agresivo plan de protección social. Recientemente la Comisión Presidencial para la Reforma Previsional ha dado un importante paso en dicha dirección al proponer un pilar universal básico de pensiones para la población. Poco a poco se expande el listado de prestaciones de salud que deben ser garantizadas por el Plan Auge. El modelo educacional chileno reventó y se requiere uno nuevo para competir en el mundo de hoy, con subvenciones y diseños de transferencias a las escuelas que eleven la calidad de la educación. La cobertura educacional preescolar emergió en la campaña y se impondrá como un nuevo tema de primera prioridad en el gobierno de la Presidenta Bachelet. El déficit habitacional permanece como una afrenta que debe ser erradicada, pues cada familia chilena merece una vivienda digna y de tamaño digno. Todo esto cuesta plata. Mucha plata. ¿Debemos renunciar a este agresivo plan social o reducir su escala? Por ningún motivo. En buena hora el éxito económico de Chile nos permite al fin abordar estos temas en forma agresiva. ¿Es necesario subir la carga tributaria? Posiblemente en una o dos décadas más la carga tributaria chilena sea superior a la actual como porcentaje del PIB. Hay que esperar tranquilos que los bueyes arrastren la carreta y no intentemos poner la carreta por delante. Cada día tiene su afán y el afán del día es definir adecuadas políticas de protección social e impulsar el crecimiento mediante reformas microeconómicas, muchas de las cuales requieren incluso reducciones tributarias. Existe una gran oportunidad para enfrentar todos estos desafíos en forma simultánea y no debe desaprovecharse.

Tres son las razones por las cuales no están dadas las condiciones para incrementar los impuestos. En premier lugar, las extraordinarias condiciones de abundancia por las que pasa el Fisco hace incomprensible esta discusión. A fin de año pasaremos a ser acreedores internacionales, es decir, los a activos colocados en los mercados internacionales superarán las deudas internacionales, todo ello en el contexto de una deuda pública que se extingue. Ello no tiene sentido alguno. ¿Por qué tenemos que financiar gastos del resto del mundo cuando aún tenemos tantas necesidades domésticas?. ¿Acaso no existen proyectos de gasto social que tengan una rentabilidad social mayor a la tasa de interés internacional? Precisamente porque existen, la proposición de convertirnos en acreedores internacionales antes de tiempo es insensata.

La segunda razón es la pérdida de credibilidad de la burocracia chilena frente a los contribuyentes. Simplemente no corresponde pedir más recursos mientras no se plantee una reforma del Estado capaz de ganar confianza. Ello se hace en parte permitiendo que un mayor porcentaje del destino de los impuestos sea decidido por los contribuyentes mediante la deducción de la base impositiva de ciertos gastos para fines concretos. Retomar una buena ley de donaciones es de primerísimo importancia y permitir descuentos de gastos de salud y educación debe estar en la lista.

En tercer lugar, el debate sobre la carga tributaria limita severamente las reformas tributarias microeconómicas que el país necesita. Se requiere dejar de gravar el ahorro y una mayor agresividad en la reducción de los impuestos que distorsionan el crecimiento como timbres y estampillas, cheques y transacciones electrónicas, impuestos al software y servicios profesionales externos, impuestos a las bebidas analcohólicas… Ya llegará el momento de proponer un alza de los impuestos de base amplia. Los bueyes por delante.





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